Blog del proyecto ciudadano "Defensor del Menor" de Leganés


El deber de protección a la infancia es el derecho de la infancia a ser protegida. Este deber nos obliga a nosotros, a nosotras, las personas adultas, a intentar garantizar los derechos fundamentales de los y las menores, y a hacerlo no sólo exigiendo políticas activas, no sólo poniendo en marcha actividades solidarias sino incluyendo también la objeción de conciencia, la desobediencia civil y pacífica a normas y leyes cuando estas repercuten negativamente sobre las condiciones de vida de nuestros niños y nuestras niñas.


lunes, 30 de enero de 2017

Carta de un niña a su abuela, residente en Bamako (Mali)


Querida abuela Hawa:

Papá, Mamá y Mamadou estamos bien. Sólo que no los veo mucho, porque tienen que trabajar todo el día, y a veces toda la noche. Estoy con la señora Traore, una señora de Tombuctú que vive con nosotros y otras dos familias de Kona y Mopti. El señor Sissoko es muy grande y me asusta, porque a veces sus gritos me despiertan por la noche.

Aquí somos igual de pobres que en Bamako, pero allí todo el mundo lo era, y aquí no. Algunos días no tenemos nada para comer, y en el cole me dan trozos de bocadillo que les guardo a papá, mamá y Mamadou para que no se vayan a la cama sin cenar. Pero mis amigas y yo nos tenemos que esconder, porque la mamá de Lucía se enteró y la castigó, porque dice que la comida es para ella y no para mí.

Mamadou habla un poco de español, y yo también, pero papá y mamá sólo lo entienden un poco. Algunos días tienen que ir a “hacer papeles” y yo les ayudo lo que puedo, pero es muy difícil. No entiendo por qué hay que pasar tanto tiempo con esos papeles, si no se comen. Debe ser muy importante, porque si no, nos obligarán a volver a Bamako.

Hace varios días que Mamadou no va al cole, porque se va con papá y mamá a buscar trabajo. Dice que ya no volverá al cole, porque quiere ser futbolista, ganar mucho dinero y cuando sea mayor le dará a los chicos del cole una patada en los c… (una palabra muy fea). Está cansado de que los niños lo llamen ‘negro’ y le digan que la ropa que nos dieron en la parroquia huele mal.

Mi amiga Amina, de Ouargla, va algunos días al comedor del cole, pero muchos días se va sin comer nada, porque le ponen comida que no es halal. Sus papás fueron a hablar con el director, muy tristes. No sé si habrán conseguido algo, porque Amina me dijo esta tarde que tampoco había comido nada, y que tenía hambre. Menos mal que Adrián me dio su manzana, y la compartí con Amina.

Hoy me dolía la tripa y la señora Traore me llevó al médico. La señora de blanco me preguntó cosas y yo le contesté que me había comido media manzana, igual que Amina. A la señora Traore le dijo que no me pasaba nada, que sólo era hambre. Después de mucho rato, nos fuimos a casa con el mismo dolor de tripa que salí, sin medicinas, y con la señora Traore llorando y gritando.

Mañana no voy al cole. Mi amiga Lucía ha ayudado a mamá a escribir una nota diciendo que tengo dolor de tripa, pero yo sé que no es verdad. Mañana mi clase se va de excursión y papá y mamá no tienen dinero para que yo vaya. Les da mucha vergüenza reconocer que no pueden darme los mismos cuadernos, ropa, libros y excursiones que a mis amigos.

¿Sabes qué, abuela? En verano me han dicho que la tía Fatoumata me va a llevar a Bamako a no sé qué ceremonia, porque dicen que ya casi soy mujer, y habrá una fiesta con mucha comida. Tengo muchas ganas de ir y darte un beso muy grande, muy grande.


Tu nieta, Sira

Artículo "Qué significa ser pobre e inmigrante" (en forma de carta en primera persona)